- Daños triviales: daños que no
ocasionan ninguna pérdida grave de funcionalidad del sistema y que
originan una pequeña molestia al usuario. Deshacerse del virus implica,
generalmente, muy poco tiempo.
- Daños menores: daños que ocasionan una
pérdida de la funcionalidad de las aplicaciones que poseemos. En el peor
de los casos se tendrá que reinstalar las aplicaciones afectadas.
- Daños moderados: los daños que el
virus provoca son formatear el disco rígido o sobrescribir parte del
mismo. Para solucionar esto se deberá utilizar la última copia de
seguridad que se ha hecho y reinstalar el sistema operativo.
- Daños mayores: algunos virus pueden,
dada su alta velocidad de infección y su alta capacidad de pasar
desapercibidos, lograr que el día que se detecta su presencia tener las
copias de seguridad también infectadas. Puede que se llegue a encontrar
una copia de seguridad no infectada, pero será tan antigua que se haya
perdido una gran cantidad de archivos que fueron creados con
posterioridad.
- Daños severos: los daños severos son
hechos cuando un virus realiza cambios mínimos, graduales y progresivos.
No se sabe cuándo los datos son correctos o han cambiado, pues no hay unos
indicios claros de cuando se ha infectado el sistema.
- Daños ilimitados: el virus "abre
puertas" del sistema a personas no autorizadas. El daño no lo ocasiona
el virus, sino esa tercera persona que, gracias a él, puede entrar en el
sistema.
sábado, 30 de julio de 2016
Daños que Producen
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